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El sacerdote, columna vertebral de la parroquia
El párroco es la columna vertebral de la comunidad parroquial y debe ser el centro de su vitalidad», afirmó el cardenal Darío Castrillón, el pasado 18 de octubre, al presentar la instrucción vaticana El presbítero, pastor y guía de la comunidad parroquial. El documento, redactado por la Congregación para el Clero, de la que el cardenal colombiano es Prefecto, tiene dos objetivos principales: subrayar el papel del sacerdote –pastor sacramental–; y ayudar a los párrocos a vivir plenamente su misión
Jesús Colina. Roma
No se ejerce de sacerdote, se es sacerdote», afirmó el cardenal Castrillón en la rueda de prensa, en la que fue presentada la Instrucción El presbítero, pastor y guía de la comunidad parroquial, recordando la labor única del párroco sumergido entre la gente, entre los problemas de cada día y de todos –jóvenes, adultos, niños, ancianos–. En la primera parte del documento, de carácter doctrinal, se recuerda la diferencia que existe entre el sacerdocio común de todo bautizado y el sacerdocio ordenado propio del sacerdote, y se insiste en que el párroco es «el hombre de la comunión, con la Iglesia particular y con la Iglesia universal. Por eso, debe ser un modelo de adhesión al magisterio de la Iglesia, y sentirse realmente padre de la comunidad y de cada uno de sus miembros. Es un auténtico guía de las almas», aclaró el cardenal. Cumple esta misión cuando «visita tanto las bellas casas como los tugurios y barracas, con el mismo corazón. Está junto a la vida que nace y que crece con los sacramentos de la iniciación cristiana, como junto a los esposos y a las vocaciones, al igual que con los agonizantes».
La segunda parte de la Instrucción toca los desafíos positivos de la pastoral parroquial, y constata que la cultura «ampliamente secularizada tiende a homologar al sacerdote con las propias categorías de pensamiento, despojándolo de su fundamental dimensión mistérico-sacramental». El sacerdote –explicó el cardenal– no tiene nada que ver con la figura que, en ocasiones, se ha querido presentar a la opinión pública: «Sociólogo, terapeuta, obrero, político, manager..., e incluso el sacerdote jubilado». Esta visión del sacerdote confunde su misión propia, y puede llevar a los mismos sacerdotes a convertirse en víctimas de la indiferencia, la desilusión, que podrían conducir al fracaso, siguió aclarando el Prefecto de la Congregación vaticana para el Clero. Y, sin embargo –insistió–, en la parroquia «reside la vitalidad de la Iglesia» y, en ella, las asociaciones, grupos y movimientos «pueden constituir un formidable recurso para la obra misionera de la nueva evangelización», a condición de que sean «complementarios» a la parroquia, «alentados e inteligentemente coordinados por el párroco».
Entre los peligros más agudos para el sacerdote hoy día, la Instrucción señala «la burocratización, el funcionalismo, el democraticismo, o la planificación que atiende más a la gestión que a la pastoral». Por desgracia –explica el texto–, en algunas circunstancias, el presbítero puede encontrarse oprimido por un cúmulo de estructuras no siempre necesarias, que terminan por sobrecargarlo, y que tienen consecuencias negativas tanto sobre su estado psicofísico como espiritual y, en consecuencia, repercuten negativamente sobre el mismo ministerio». De este modo, el documento vaticano se convierte en un reconocimiento único de la labor de los miles de párrocos cuya difícil labor en medio de la indiferencia religiosa y la humillación, casi siempre en la precariedad, no es reconocida por la sociedad actual y, en ocasiones, incluso por los mismos bautizados.
El documento concluye proponiendo una Oración del párroco a María Santísima, en la que, entre otras cosas, pide: «Dame fuerza en las horas oscuras de la vida, confórtame en la fatiga de mi ministerio, que tu Jesús me ha confiado, para que, en comunión contigo, pueda llevarlo a cabo con fidelidad y amor, Madre del Eterno Sacerdote, Reina de los Apóstoles, Auxilio de los presbíteros».
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Sacerdotes en el mundo
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En el mundo existen hoy día 405.178 sacerdotes, de los cuales 265.781 son diocesanos y 139.397 religiosos. En estos momentos, a nivel global, están aumentando las ordenaciones sacerdotales, que han pasado de las 5.787 registradas en el año 1980, a las 8.788 de 1999. Según el Anuario Estadístico de la Iglesia (cuyos últimos datos fueron publicados en el año 2000), en el mundo hay 218.196 parroquias: 138.193 están confiadas a un párroco del clero diocesano; 24.274 a un párroco sacerdote religioso; y hay 55.729 parroquias sin párroco, de las cuales: 50.575 están gobernadas por otro sacerdote o vicario, 566 por un diácono permanente, 237 por un religioso no sacerdote, 940 por una religiosa, 1.630 por un laico y 1.781 vacantes. Aumenta también el número de seminaristas: en 1970 eran 72.900, mientras que hoy son 110.583. |






















