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239 sacerdotes anglicanos han entrado en la Iglesia católica tras la ordenación de mujeres

Más de un centenar de ellos están casados y han mantenido su vida matrimonial y familiar

Desde que en 1992 la Iglesia Anglicana decidiera ordenar mujeres para ejercer el sacerdocio, 239 sacerdotes han dejado esta Iglesia y se han ordenado en la Iglesia Católica. Más de un centenar de ellos estaban casados, y al entrar a formar parte de la jerarquía vaticana han mantenido esta condición. El hecho de pasarse a otra confesión no supone para estos religiosos la renuncia a su vida matrimonial y familiar, pues para ellos la Iglesia tiene un trato excepcional, ya que no tienen que cumplir el celibato, aunque muchos lo conciban como algo bastante positivo.

El padre Graham Preston es uno de los más de doscientos sacerdotes que han abandonado la disciplina anglicana para unirse a la Iglesia de Roma. La característica más peculiar de este religioso es que está casado, lo que no ha supuesto una traba a su ingreso en el catolicismo. Para aquellos sacerdotes anglicanos casados que deciden ingresar en la familia católica, la Iglesia establece un régimen especial, ya que no deben renunciar a su vida matrimonial ni familiar, y no deben realizar el voto de celibato.

Casado y con hijos

El padre Graham decidió abandonar la Iglesia Anglicana en 1994. El primer cambio que observó al empezar a desempeñar sus nuevas funciones es, según él, que «en la Iglesia Católica tú eres el sacerdote de la gente, y si alguien muere, no hay ningún problema con que sean las cuatro de la madrugada. Ellos te llamarán porque eres su sacerdote y esperan que estés ahí». Después de que decidiera dejar la Iglesia de Inglaterra el padre Preston tuvo que esperar seis meses antes de dejar su parroquia. Para él fue «una época difícil», que acabó cuando los anglicanos le compraron una casa para él, su mujer y sus dos hijos. Una vez a la semana, él y su mujer Kathy visitaban la parroquia católica local para recibir instrucción. Transcurridos los seis meses pertinentes, toda la familia entró en el seno de la Iglesia Católica. El padre Preston fue aceptado enseguida por los feligreses. Según afirma, «al principio la gente podía decir cosas como: ¿Tienes permitido hacer todo? o ¿si bendices mi casa, esta queda realmente bendecida?, lo cual era gracioso».

Uno de los más importantes retos de estos sacerdotes «reciclados» es adaptarse a la cultura de la Iglesia Católica. Las parroquias de ésta son generalmente cinco veces más grandes que las anglicanas y tienen mucha mayor demanda sacramental. Muchos de ellos señalan además la «diferencia musical». El padre Preston, que era una de las voces del coro de la canción de Queen «Bohemian Rapsody», señala que «la gente no canta ni hace el esfuerzo. Si pasas a su lado, muchos únicamente mueven los labios».

Pero cuando un sacerdote casado se pasa a la Iglesia de Roma, las mujeres de los sacerdotes tienen un proceso de adaptación a su nueva religión mucho más largo. Según una de ellas, «como esposa de un vicario, yo tengo una serie de expectativas sobre el papel que debo desempeñar», pero el recibimiento que se les ha dado en sus parroquias siempre ha sido excelente, como afirman la mayoría.

A pesar de que los religiosos casados no deben cumplir con el celibato y siguen con su vida matrimonial normal, el padre Preston afirma que «cada vez estoy más convencido de que el celibato es lo correcto para un sacerdote».

Fuente: Diario La Razón, Madrid, 30 de enero de 2002


 

El Papa pide no clericalizar a los laicos ni laicizar a los sacerdotes

Entre sacerdotes y fieles laicos hay una «profunda complementariedad», no igualdad, ha aclarado Juan Pablo II haciendo una invitación a superar la clericalización de los laicos y la laicización de los sacerdotes.

El Santo Padre hizo su aclaración el 7 de mayo de 2002 al encontrarse con los obispos de las Antillas al concluir su quinquenal visita «ad limina» a la Santa Sede.

En su tradicional discurso de despedida, pronunciado tras una intervención del arzobispo Edgerton R. Clark, arzobispo de Kingston (Jamaica) y presidente de la Conferencia Episcopal de las Antillas, el Papa recordó a los obispos que «en primer lugar y por encima de todo sois sacerdotes».

Es decir, añadió, «no ejecutivos, administradores, representantes de las finanzas o burócratas, sino sacerdotes. Esto significa ante todo que habéis sido elegidos para ofrecer el sacrificio, ya que esta es la esencia del sacerdocio, y el fulcro del sacerdocio cristiano es la oferta del sacrificio de Cristo».

Juan Pablo II recordó, después, que el Concilio Vaticano II (1962- 1965) provocó un «despertar de los fieles laicos en la Iglesia», pero explicó que esto no debe llevar a una alteración del insustituible papel del laico en la Iglesia.

En concreto, explicó, «Algunas personas, como sabemos, afirman que la disminución del número de sacerdotes es obra del Espíritu Santo y que Dios mismo guiará a la Iglesia, de manera que el gobierno de los fieles laicos ocupe el lugar del gobierno de los sacerdotes».

«Esa afirmación ciertamente no tiene en cuenta lo que los padres conciliares pusieron de manifiesto mientras intentaban promover una mayor participación de los laicos en la Iglesia», aclaró.

«En sus enseñanzas --recordó--, los padres conciliares pusieron simplemente en evidencia la profunda complementariedad entre los sacerdotes y los laicos que comporta la naturaleza armoniosa de la Iglesia».

«Una concepción errada de esta complementariedad -denunció- ha llevado a veces a una crisis de identidad y de confianza entre los sacerdotes y también a formas de compromiso laico demasiado clericales o demasiado politizadas».

El obispo de Roma dejó claro que «el compromiso de los laicos se transforma en una forma de clericalismo cuando los papeles sacramentales o litúrgicos que competen al sacerdote son asumidos por los fieles laicos o cuando éstos cumplen tareas de gobierno pastoral que son propias del sacerdote».

«El sacerdote, en cuanto ministro ordenado, es quien, en nombre de Cristo, preside la comunidad cristiana, en el plano litúrgico y pastoral. Los laicos le ayudan de muchas maneras en esta tarea», señaló.

«Pero el lugar por excelencia para el ejercicio de la vocación laica es el mundo de las realidades económicas, sociales, políticas y culturales, indicó. En este mundo es donde los laicos están invitados a vivir su vocación bautismal».

El pontífice explicó que «en una época de secularización insidiosa puede parecer raro que la Iglesia insista tanto en la vocación secular de los laicos». Pero, subrayó, «es precisamente el testimonio evangélico de los fieles en el mundo lo que constituye el corazón de la respuesta de la Iglesia al mal de la secularización».

«El compromiso de los laicos se politiza cuando el laicado está absorbido por el ejercicio del "poder" en el interior de la Iglesia -constató-. Esto sucede cuando la Iglesia no se concibe en términos de "misterio" de la gracia que la caracterizan, sino en términos sociológicos o incluso políticos».

La clericalización de los laicos o la laicización del clero se da, constató, «cuando no es el servicio sino el poder lo que moldea todas las formas de gobierno en la Iglesia, tanto por parte del clero como del laicado».

«Lo que la Iglesia necesita -concluyó- es un sentido de complementariedad más profundo y creativo entre la vocación del sacerdote y la de los laicos».

   

La Iglesia de EE.UU., sacudida por los casos de pederastia de sacerdotes. Entrevista a John McCloskey

La crisis estuvo latente durante décadas y ahora ha estallado con daños incalculables, también en términos económicos por querellas presentadas por las víctimas. La prensa ha publicado historias de sacerdotes culpables de abusos de menores, a los que el obispo se limitaba a cambiar de encargo pastoral o que eran reintegrados al ministerio tras un tratamiento psicológico que no curaba sus desviadas tendencias. Lo que antes se silenciaba ahora ha saltado a los titulares periodísticos, a veces con generalizaciones que afectan al prestigio de todo el clero. Este escándalo ha servido también para que algunos sectores disidentes dentro del catolicismo norteamericano pidan la abolición del celibato sacerdotal, al que se echa la culpa de estos problemas, y la ordenación de mujeres. También los católicos más unidos a la Jerarquía prefieren que la crisis haya salido a la luz, porque obliga a los obispos a afrontar sin dilaciones el problema de la homosexualidad dentro del clero y de la selección de los candidatos al sacerdocio.

Esta crisis ha dado bastante trabajo al Rev. C. John McCloskey, director del Catholic Information Center (Washington), que se ha prodigado en la prensa nacional y en las televisiones para explicar las dimensiones del problema. McCloskey, de 48 años, sacerdote de la prelatura del Opus Dei desde 1981, responde a nuestras preguntas.

P-Los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes no se presentan como casos aislados sino como una "epidemia" extendida entre el clero católico de EE.UU. Con los datos hasta el momento conocidos, ¿cuántos sacerdotes aparecen involucrados en actos de este tipo y cuál es su proporción respecto al total del clero?

R- Los casos de abusos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes se cuentan por centenares como mínimo. Probablemente no existe ninguna diócesis (en EE.UU. hay 195) donde no haya habido cierto número de casos, mayor o menor según el número de clérigos y según las disposiciones que se hayan tomado para afrontar el problema. Pero no puede decirse que sea una "epidemia", ya que son pocos en proporción al número total de sacerdotes. Y son menos frecuentes que entre el clero casado protestante y en otras profesiones de atención a menores.

Estos casos se han venido dando a razón de unos veinte anuales, hasta que recientemente una avalancha de casos ha salido a la luz pública. Muchas de estas acusaciones se refieren a casos que se remontan a los años 70. Relativamente pocos son recientes.

Homosexuales activos entre el clero

P- ¿Son casos probados en su mayoría?

R- Generalmente sí, aunque también ha habido falsas acusaciones, como la que sufrió el cardenal Bernardin de Chicago hace algunos años. En algunos casos, cuando ha habido acusaciones, los sacerdotes han sido trasladados, sometidos a tratamiento o suspendidos de sus funciones temporalmente o expulsados del sacerdocio definitivamente. Por lo general, en estos casos ha habido algún tipo de acuerdo económico entre el querellante (la víctima o su familia) y la diócesis para evitar un juicio civil. Según sea la ley en el Estado donde esté situada la diócesis, ha habido también juicios penales que han llevado a que docenas de sacerdotes hayan sido condenados a la cárcel. Relativamente pocos han sido declarados inocentes.

P- Los sacerdotes han sido acusados de pederastia. ¿Las acusaciones se refieren a abuso sexual de niños o a relaciones con adolescentes?

R- La pederastia es un trastorno psicológico por el que un adulto abusa sexualmente de un niño impúber. Ha habido relativamente pocos casos de este tipo. El problema es claramente el de una pequeña minoría de sacerdotes homosexuales activos que han realizado actos sexuales con adolescentes y jóvenes menores de edad, aprovechándose de su autoridad y de su condición de sacerdotes. Según las leyes de EE.UU., el delito de pederastia se define generalmente como las relaciones sexuales con menores de 18 años.

P- ¿En qué período de tiempo ocurrieron los casos que ahora han salido a la luz? ¿Son casos que afectan al clero joven actual o a sacerdotes de más edad?

R- La gran mayoría de los casos que ahora han salido a la luz se refieren a sacerdotes de más edad. También en muchos casos los hechos fueron aislados y ocurrieron hace bastantes años.

P- El hecho de que las acusaciones se refieran a abusos cometidos con niños, no con niñas, ¿indica que los sacerdotes acusados son sobre todo personas con tendencias homosexuales?

R- Sí. Este es un problema de homosexuales activos dentro del clero, no un problema de pederastia. La prensa norteamericana no quiere reconocer esto. Por el contrario, muchos medios han estado propugnando que los Boy Scouts admitieran a homosexuales entre sus monitores. La prensa y los católicos "disidentes" han utilizado la conducta de una pequeña proporción del clero católico para atacar sin tregua al sacerdocio y a la Jerarquía de la Iglesia, y para propugnar la abrogación del celibato sacerdotal y la ordenación de mujeres.

Decisiones erróneas de obispos

P- Los obispos han reconocido que, ante las denuncias, tomaron decisiones erróneas, al limitarse muchas veces a cambiar de encargo a los sacerdotes acusados. ¿Cuál es la política que se va a seguir ahora?

R- Está por ver. Para no perder más autoridad moral, aparte de los cientos de millones de dólares pagados en acuerdos extrajudiciales con las víctimas, tendrán que actuar rápidamente. Como dije antes, las diócesis tienen distintas experiencias y actúan en el marco de diferentes leyes civiles. Muchas diócesis tienen ya en vigor leyes muy claras y severas en relación con estos problemas. Otras no tienen casi nada. Supongo que si hay una acusación creíble de abusos sexuales, el sacerdote será suspendido hasta que se aclare la verdad. Habrá también una creciente tendencia a informar a las autoridades civiles inmediatamente, para proteger al sacerdote, a las víctimas y a la Iglesia.

P- Hay quien dice que los obispos se han preocupado de recurrir a psicólogos para tratar a los sacerdotes acusados y para evaluar su capacidad para ejercer el ministerio, pero que se ha descuidado la dimensión espiritual del problema. ¿Lo que ahora ha salido a la luz es el síntoma de una enfermedad espiritual más profunda entre el clero de EE.UU.?

R- Por supuesto. El problema tiene muchos aspectos que no puedo tratar aquí por extenso. Hay claramente un problema en la selección de candidatos al sacerdocio y en su formación en muchos seminarios. Además, los que ya han sido ordenados necesitan un programa de formación continua más completo y más apoyo, de modo que estos y otros problemas puedan ser detectados y abordados tempestivamente para bien de la Iglesia y de los mismos sacerdotes. En muchos aspectos, debido al bienestar material y a la influencia de las ideas secularistas, para algunos el sacerdocio se ha convertido en una profesión más que en una vocación, y el modelo ya no es Jesucristo sacerdote sino más bien el sacerdote como asistente social, o simple dispensador de sacramentos, etc.

Seleccionar mejor a los candidatos

P- También se ha dicho que esta crisis muestra que, ante la falta de vocaciones, la Iglesia ha bajado el nivel de exigencia de los candidatos al sacerdocio. ¿No sería más fácil encontrar candidatos idóneos si no se exigiera el celibato?

R- Todo lo contrario. Si los homosexuales u otros candidatos no idóneos no fueran admitidos en los seminarios ni ordenados, habría un resurgimiento de jóvenes viriles con deseos de santidad y de evangelización que responderían a la llamada de Cristo. Así lo confirma la experiencia de un creciente número de diócesis en EE.UU. Hay muchos factores que influyen en la caída de vocaciones en EE.UU. desde 1965. Sin duda, el factor más significativo es que la anticoncepción está tan difundida entre los católicos como entre los no católicos. Los católicos no tienen más hijos que el promedio de los norteamericanos. Y las vocaciones sacerdotales siempre y en todas partes han procedido sobre todo de las familias numerosas. El crecimiento de la población católica de EE.UU. se ha producido fundamentalmente por los inmigrantes y los conversos.

Fuente: Aceprensa. Servicio 42/02, de 3 de abril de 2002

   

Algunos cardenales consideran que los casos de pedofilia se airearon como «venganza»

Varios cardenales consideran que el «lobby» israelí de Estados Unidos los sacó a la luz 30 y 40 años después para atacar a la Iglesia como parte de una campaña de desprestigio. ¿Por qué los casos de pederastia protagonizados en la década de los sesenta y setenta por sacerdotes católicos de Estados Unidos saltaron a la palestra pública este año? ¿Quién descubrió esos escándalos y por qué los hizo públicos precisamente ahora? Las preguntas han estado flotando en ambientes eclesiales desde que se destaparon los abusos sexuales provocados por numerosos miembros del clero, y algunos cardenales no han dudado ahora en señalar al lobby israelí de Estados Unidos como el instigador. El motivo: atacar a la Iglesia por su decidida defensa de la causa palestina, según informaba esta semana el diario La Razón.

Algunos medios de comunicación estadounidenses, entre ellos el «Washington Post» y el disidente «National Catholic Report», creen que el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Madariaga ha perdido todas las papeletas en su condición de papable. El cardenal salesiano osó señalar recientemente al lobby o grupo de presión israelí como causante de «una campaña que no dudo en definir como una persecución contra la Iglesia». Monseñor Rodríguez Madariaga se refería al hecho de haber hecho públicos, cuarenta años después, los casos de abusos sexuales provocados por sacerdotes católicos estadounidenses. «Todos sabemos que Ted Turner es abiertamente anticatólico, y que es propietario no sólo de la CNN, sino también de diarios como el Washington Post, The New York Times y The Boston Globe , que fueron los protagonistas de la campaña».

«Me da que pensar continúa el purpurado en una entrevista concedida al mensual 30 días que, en un momento en que toda la atención de los medios de comunicación se concentraba en lo que estaba pasando en Oriente Medio a finales del pasado año, con las muchas injusticias que se han cometido contra el pueblo palestino, la Prensa y la televisión estadounidenses se detuvieran obsesivamente en escándalos sexuales que ocurrieron hace cuarenta o treinta años».

Para el cardenal hondureño, habría varios motivos que explicarían la incógnita: «¿Cuál es la Iglesia que ha recibido más veces a Arafat y más veces ha reafirmado la necesidad de crear un Estado palestino? se pregunta el prelado salesiano-. ¿Cuál es la Iglesia que no acepta que Jerusalén sea la capital indivisible del Estado de Israel, porque ha de ser la capital de las tres grandes religiones monoteístas? Es la Iglesia católica».

Fuentes eclesiales en España consultadas por La Razón, que han preferido guardar el anonimato, han confirmado la tesis del cardenal salesiano. Según esas fuentes, «las Iglesias protestantes de los EE UU son pro israelíes. Algunas incluso interpretan a pies juntillas lo que dice el Antiguo Testamento de que Israel tiene que llegar desde el Nilo hasta el Éufrates, y que por eso tienen derecho a oprimir a los palestinos». Para estas mismas fuentes, «hay que diferenciar entre el lobby judío y el israelí. El primero es muy numeroso; no todos son de religión hebraica aunque tienen unos vínculos culturales muy fuertes que unen a todos sus miembros, y llevan a cabo multitud de iniciativas, muchas de ellas muy loables, en favor de la cultura judía. El otro lobby, el israelí, son los sionistas, están muy politizados y buscan defender Israel a ultranza. Para ellos, todo vale por su país, y son los que han promovido la campaña de desprestigio de la Iglesia por su firme defensa de Palestina».

El cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo de la Ciudad de México y otro de los pesos pesados dentro de la curia vaticana, coincide con el cardenal Rodríguez Madariaga en señalar que «en numerosas partes del mundo se está llevando a cabo un proyecto contra el prestigio de la Iglesia, para descalificarla». Según el purpurado mexicano, «lo que expresa Rodríguez Madariaga recoge bien el sentimiento común de muchos cardenales y obispos de Iberoamérica frente a lo que nos parece un ataque generalizado e ingrato contra una Iglesia como la estadounidense».

Fuente: Piensa un Poco.com

   

Comunicado final del encuentro de cardenales estadounidenses en Roma

Conclusiones de la reunión celebrada entre el 23 y el 24 de abril Entre el 23 y el 24 de abril de 2002, se celebró una reunión extraordinaria en el Vaticano entre cardenales de Estados Unidos, la presidencia de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, y los responsables de algunos organismos de la Santa Sede sobre el tema del abuso sexual de menores. La reunión fue convocada con el objetivo de alcanzar tres metas: -por parte de los obispos estadounidenses, para informar a la Santa Sede sobre las dificultades que han tenido que afrontar en los recientes meses; -por parte de los organismos romanos, para escuchar directamente de los cardenales estadounidenses y de los dirigentes de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos una evaluación general de la situación; -y todos juntos, para encontrar maneras para avanzar en la manera de afrontar estos asuntos. Como es sabido, el Santo Padre recibió al grupo de trabajo en su biblioteca privada al final de la mañana del martes, 23 de abril, y ofreció un discurso programático. Hoy, al final de la sesión de la mañana, Su Santidad ha invitado a los cardenales y obispos norteamericanos a comer, para continuar la discusión sobre algunos de los temas suscitados en la reunión. Los participantes quieren ante todo expresar su gratitud unánime al Santo Padre por sus indicaciones claras en la dirección y en el compromiso que hay que tomar. En comunión con el Papa, reafirman algunos principios básicos: 1) El abuso sexual de menores es justamente considerado como un crimen por la sociedad y es un abrumador pecado ante los ojos de Dios, en particular cuando es perpetrado por sacerdotes y religiosos, cuya vocación es la de ayudar a las personas a vivir santamente ante Dios y los hombres. 2) Es necesario comunicar a las víctimas y sus familiares un profundo sentido de solidaridad y ofrecerles la asistencia apropiada para que recuperen la fe y reciban atención pastoral. 3) Si bien los casos de auténtica pederastia por parte de los sacerdotes y religiosos son pocos, todos los participantes reconocieron la gravedad del problema. En el encuentro, se discutió sobre los términos cuantitativos del problema, pues las estadísticas no son muy claras al respecto. Se prestó atención al hecho de que casi todos los casos se refieren a adolescentes, y por tanto no son casos de auténtica pedofilia. 4) Dado que la relación entre celibato y pederastia no puede ser sostenida científicamente, la reunión reafirmó el valor del celibato sacerdotal como un don de Dios a la Iglesia. 5) Dadas las cuestiones doctrinales subrayadas por los deplorables comportamientos en cuestión, se propusieron ciertas líneas de respuesta: a) los pastores de la Iglesia necesitan promover claramente la correcta enseñanza moral de la Iglesia y reprender públicamente a los individuos que la contradicen y a los grupos que presentan enfoques ambiguos de la atención pastoral; b) se debe realizar sin demora una nueva y seria visita apostólica de los seminarios y otros institutos de formación, dando particular importancia a la necesidad de la fidelidad a la enseñanza de la Iglesia, especialmente en el área de la moral, y a la necesidad de un estudio más profundo de los criterios de idoneidad de los candidatos al sacerdocio; c) Los obispos de la Conferencia Católica de Estados Unidos deberían preparar una petición a los fieles para que se unan a ellos en la observación de un día nacional de oración y penitencia, en reparación por las ofensas perpetradas y para pedir a Dios la conversión de los pecadores y la reconciliación de las víctimas. 6) Todos los participantes han visto este momento como una llamada a una mayor fidelidad al misterio de la Iglesia. En consecuencia, ven la hora actual como un momento de gracia. Si bien reconocen que se necesitan de manera indispensable y urgente criterios prácticos de conducta, no podemos minusvalorar, como decía el Santo Padre, «el poder de la conversión cristiana, esta decisión radical de abandonar el pecado y de regresar a Dios, que alcanzar las profundidades del alma de una persona y que puede producir un cambio extraordinario». Al mismo tiempo, como afirmó también Su Santidad, «la gente necesita saber que no hay lugar en el sacerdocio y en la vida religiosa para quienes dañan a los jóvenes. Tienen que saber que los obispos y los sacerdotes están totalmente comprometidos en la plenitud de la verdad católica sobre asuntos de moral sexual, una verdad tan esencial a la renovación del sacerdocio y del episcopado, como a la renovación de la vida matrimonial y familiar». Como volvía a decir el Papa, nadie «debería olvidar el inmenso bien espiritual, humano y social que la gran mayoría de los sacerdotes y religiosos en Estados Unidos han hecho y siguen haciendo. La Iglesia católica en vuestro país siempre ha promovido los valores cristianos con gran vigor y generosidad, de manera que ha ayudado a consolidar todo lo que hay de noble en el pueblo estadounidense. Un gran obra de arte ha sido manchada, pero conserva su belleza; es una verdad que toda crítica intelectualmente honesta reconocerá. A las comunidades católicas en Estados Unidos, a sus pastores y miembros, a religiosos y religiosas, a los profesores de las universidades y escuelas católicas, a los misioneros estadounidenses en todas las partes del mundo, se dirige el profundo agradecimiento de toda la Iglesia católica y la gratitud personal del obispo de Roma». Por esta razón, los cardenales y los obispos presentes en la reunión han enviado hoy un mensaje a todos los sacerdotes de Estados Unidos, sus colaboradores en el ministerio pastoral. Como parte de la preparación para la reunión de junio de los obispos estadounidenses, los norteamericanos presentes en la reunión de Roma presentaron a los prefectos de las Congregaciones romanas las siguientes propuestas: 1) Proponemos enviar a las respectivas Congregaciones de la Santa Sede un conjunto de medidas nacionales para que la Santa Sede las revise debidamente («recognitio»), y que se establezcan los elementos esenciales de la política que hay que seguir para afrontar el abuso sexual de menores en las diócesis y en los institutos religiosos en Estados Unidos. 2) Propondremos que la Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos establezca un proceso especial para la expulsión del estado clerical de los sacerdotes de quienes se sepa que son culpables de abuso sexual de menores repetido y agresivo. 3) Reconociendo que el Código de Derecho Canónico cuenta ya con un proceso judicial para la expulsión de los sacerdotes culpables de abuso sexual de menores, propondremos también un proceso especial para aquellos casos que no son conocidos pero en los que el obispo diocesano considere que el sacerdote representa una amenaza para la protección de los niños y los jóvenes, con el fin de poder evitar graves escándalos en el futuro y salvaguardar el bien común de la Iglesia. 4) Propondremos una visita apostólica en los seminarios y casas de formación religiosa, prestando una atención especial a sus requisitos de admisión y a la necesidad de enseñar en su integridad la doctrina moral de la Iglesia católica. 5) Propondremos que los obispos de Estados Unidos hagan todos los esfuerzos posibles para responder al reto planteado por el Santo Padre para que la crisis actual «lleve a un sacerdocio, a un episcopado y a una Iglesia más santos». 6) Proponemos que los obispos de Estados Unidos establezcan una jornada de oración y penitencia en toda la Iglesia en este país para implorar la reconciliación y la renovación de la vida eclesial. En el Vaticano, 24 de abril de 2002

   

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